viernes, 5 de junio de 2009

Una gala con flatulencias.


Un hombre de clase alta había sido invitado a la maravillosa cena anual de gala en el Golf Club. Toda la "alta sociedad" se había dado cita. El hombre, muy cuidadoso y respetuoso, se sienta en una mesa. Inmediatamente los mozos sirven la comida. Cinco minutos después, el hombre comienza a sentir un punzante y ardor, el primer retorcijón llegó. A los diez minutos, el cólico ataca nuevamente pero más duramente con contracciones severas. Su cara ya realiza alguna mueca de dolor, pero mayormente de preocupación. A los veinte, un nuevo y virulento ataque torna la situación insostenible, ya no da a más. Sus esfínteres, a su máxima capacidad de bloqueo, no pueden resistir el embate de gas a presión. Sabe que si se inclina un centímetro mas adelante, un feroz y desagradante prisionero escaparía de su encierro y sería suficiente como para evacuar el salón entero en el acto, ya que presumiría de un ataque bacteriológico. El pobre sujeto lucha a brazo partido para aguantar el twister, y de tanto aguantar, ya encorvado sobre el plato se le escapa un eructo feroz, como el bramido de un Gigantosaurio Caroli nii, tan fuerte que hace volar como un papel al viento la peluca de la señora que tenía enfrente. Hace entonces un esfuerzo sobrehumado como para disimular un poco de tos, pero esto descontrola los esfínteres y una terrible seguidilla de pedos, algunos "caldosos" se le escapan: Coff, ratata..ta, psss..ratata..Cof!!!!!pssssssssss.raaaaaaa!!!

Un horror, ha comenzado la ofensiva ¡y el estruendo es incontenible!¡Como el bombardeo a Bagdad! El ruido de los pedos, supera ampliamente el de la tos, a lo cual se suma un hedor insoportable por el alto nivel de toxicidad del gas. Todos lo miran absortos y estupefactos. Pero en el momento de ensayar la tos, le comienza a picar la nariz, con lo cual le genera un tremendo estornudo y como no abr la boca para amortiguarlo, del fuerte impacto le salen dos mocos tipo vela con tonalidades verdeamarillentas y bien largos, que rápidamente le llegan a la barbilla. Tratando de evitar que se los vieran, se los lastra pasándose la lengua alrrededor de la boca, pero le da tanto asco que no puede evirtar una imprevista arcada y en una convulsión vomita sobre el plato de comida los comos y varios trozos de "alimentos". En ese instante, su vecino de la derecha lo codea y le dice:

-Disculpe..maestro..y con las orejitas, ¿no sabe hacer nada?
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