sábado, 6 de marzo de 2010

El alma tenías
tan clara abierta, 
que yo nunca pude 
entrarme en tu alma
busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles.
 
A tu alma se iva
por caminos anchos
preparé una alta escala
soñaba altos muros
guardándome el alma,
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial muy cerca
te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
 
¿En dónde empezaba?
 
¿Acaba en dónde?
  
Me quedé por siempre
sentada en las vagas
lindes de tu alma.
 
 
 

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